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Cuentos cortos: El mar no es azul.
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Cuentos cortos: El mar no es azul

Lidia Sanciprián es escritora y columnista. Twitter @rsanciprian2

por Lidiasanciprián

Cuentos cortos: El mar no es azul.

Cuentos cortos: El mar no es azul.

El mar no es azul, ni todas las estrellas que se ven existen en el firmamento.

 

¿Lo que José veía en Ernesto era un espejismo? Como cuando despiertas, abres los ojos y recuerdas que algo no está bien. Pensó que Ernesto era mentiroso no confiable; inaccesible emocionalmente, sin escrúpulos; su prioridad en la vida era su propio bienestar.

 

José no podía creer que aquel ser que parecía sin corazón era su padre. Se preguntaba ¿cómo podría ser su padre tan diferente a lo que le enseñó? Parecía que había dos personas en el mismo cuerpo, un padre amoroso y un criminal sin escrúpulos.

 

De niño recibió la mejor educación, nunca le faltó nada y contó siempre con la atención y el cariño de aquel potentado hombre.

 

Al llegar a la adolescencia, un día apareció su padre esposado, golpeado, con la cabeza mirando al suelo, acusado de múltiples crímenes, tráfico de influencias, asesinatos realizados con gran crueldad.

 

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Para José, su padre era un hombre admirable cuyo ejemplo se empeñaba en seguir, buen esposo, amigo leal, inteligente, no había nada que no pudiera, un hombre dadivoso, buena gente, todos deseaban estar a su lado.

 

Fue entonces que descubrió que lo que le había enseñado eran “dobles verdades” y de pronto desconocía cuál era la realidad. Un día despertó y escuchó en el televisor que buscaban a su padre, quien se había fugado; en ese momento se desvaneció y cayó nuevamente en un profundo sueño.

 

Volvió a despertar y se encontraba en una habitación blanca, iluminada; sentado en un sillón, en paz, con la complacencia que te da el descanso profundo.

 

En el marco de la puerta, estaba su padre con una sonrisa amable, se acercó colocó su mano en la frente de su hijo y sólo dijo:

 

“A partir de hoy podrás elegir en qué creer, el mar no es azul es el reflejo de los rayos ultravioletas sobre tu ojo y yo soy todo y nada de lo que has visto, es solo el reflejo del mundo, y de ti”.

 

En ese instante volvió a dudar:

 

¿Cuál era el sueño y dónde estaba despierto?

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