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 Yo quisiera ser civilizado como los animales
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 Yo quisiera ser civilizado como los animales

Ni Con Frenillos Me Detengo por Adalberto Pereira diseñador gráfico de La Verdad

por AdalbertoPereira

 Yo quisiera ser civilizado como los animales

 Yo quisiera ser civilizado como los animales

¿Por qué las interacciones humanas son tan complejas? Tener tanta variedad de sentimientos, para luego no saber usarlos.

Ojalá fuese tan fácil como en el reino animal. Las criatu­ras despiertan para vivir y se van a dormir para descansar, nada más.

No como nuestra ajetreada y obligada rutina de humanos. Des­pertar, estirarse, bostezar, ir al baño, cepillarse, vestirse, tomar café, desayunar, caminar al trabajo, sentarse, escribir en la computadora, ver videos en youtube, compartir en facebook, publicar en twitter, reproducir una canción en spotify, subir una foto a instagram, mini­mizar las ventanas, ir al baño, regresar a sentarse, seguir trabajando, levantarse, ir a comprar comida y snacks, regresar al cubículo, comer en la computadora, seguir trabajando, esperar la hora de salir, apagar la computadora, despedirse, salir, caminar de vuelta a casa, fumarse un cigarro, pensar, pensar, pensar, llegar a casa, cenar, bañarse, cepi­llarse, acostarse y esperar a dormir si evitamos estar 1 hora de nuevo haciendo cosas en las redes sociales.

Ojalá todo fuese tan fácil como en los animales. Encontrar pare­ja, o en su caso, cortejar a la hembra con sus singulares bailes para aparearse y poder seguir prevaleciendo a la especie. Y para nada como nosotros. Que hablamos por compromiso, por educación o por pre­sión social. Las salidas entre machos y hembras de la especie humana terminan siendo una tesis oral llevada a la práctica sin experiencia alguna. En donde sólo hay dos resultados posibles, exitosa o fraca­sada. Todo bajo la regla de calificar el desempeño del contrario para otorgarle un puntaje mental, para luego clasificar, elegir y finalmente obtener un ganador. Aquel que haya ganado todas esas pruebas de la mente podrá acceder a todos los beneficios de la pareja.

Somos tan selectivos que podríamos superar las expectativas que Darwin plasmó en su libro, ‘La expresión de las emociones en el hombre y en los animales’. Quedando más como máquinas programadas que a instintos de simple supervivencia animal, por lo tanto, estaríamos fuera de su libro por no cumplir requisitos mínimos animales. ¡Qué ironía!

Ojalá las amistades fueran como en el rei­no animal. No habría. Pues como ellos sería­mos conscientes de los gregarios, formando parte de un conjunto mismo. Donde todos se ayudan de manera mutua y desinteresada.

Como hormigas, viviendo para todos en la armonía de la solidaridad. No como noso­tros, que, por dificultades de egoísmo, ego­centrismo, soberbia o convicción alejamos a quienes no podemos volver hacia nosotros y nuestros ideales personales. Ya decía Roberto Carlos en una de sus canciones: Yo quisiera ser civilizado como los animales.

Tenemos el místico placer de ser cons­cientes por sobre todos nuestros amigos de cuatro patas, alas y aletas y todavía no sabemos cómo ser humanos de modo animal. Cada vez somos más similares a robots de metal, de fríos y calculados sentimientos. Hay que volver a mirar hacia atrás para recordar que somos como ellos y parte de nuestras cualidades se nos fueron transmitidas para bien.

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